jueves, 16 de junio de 2011

Dallas Mavericks. Las razones del éxito

Apenas terminado el sexto partido de la serie final, Dirk Nowitzki se fue inmediatamente al vestuario. Luego volvió para recibir el premio y el MVP. No estaba acostumbrado a ganar hasta esta serie final, pero desde ahora no lo podrán volver a llamar “flojo”.  ¿Por qué gano Dallas? Porque tuvo todo lo que tiene que tener un campeón. Tuvo en el alemán al jugador franquicia que todo equipo que aspira al campeonato necesita. Ese hombre que te garantiza muchos puntos por partido y al que se le da la pelota en los momentos decisivos, confiando en que va a saber resolver, como lo hizo en todos los últimos cuartos de la final contra Miami. Pero también tuvo a un grupo de jugadores de rol, que tuvieron bien en claro su función en el equipo. Sin ellos, Nowitzki no hubiese conseguido el anillo. Sin el rubio, tampoco hubieran podido ganar Kidd, Terry, Barea, Marion y Chandler. Se necesitaron entre sí. Los Mavericks hicieron honor a la frase “todos para uno y uno para todos”.
El ala-pivot nacido en Wurzburgo estuvo intratable durante todos los playoffs. Apoyó su juego en su prácticamente indefendible tiro a media y larga distancia. Mide 2,13m y lanza saltando hacia atrás y con una parábola muy pronunciada, lo que lo hace casi imposible de marcar. Además, si el defensor salta para taparlo, él no tiene problemas en amagar para penetrar hacia el aro y definir con una bandeja o una volcada. Por otro lado, tuvo un 94% en porcentaje de tiros libres en la postemporada (96,7% en las finales, con lo que estableció un nuevo récord para cualquier serie de playoffs en la historia de la NBA). Evidentemente, cortarlo con falta no es una solución para sus rivales.
Pero como se dijo previamente, el germano no hubiese llegado tan lejos sin sus compañeros. Jason kidd, a sus 38 años, fue el gran organizador del campeón. Lideró al equipo en asistencias y en robos, y en momentos calientes apareció con su tiro desde la tercera dimensión. Jason Terry entendió perfectamente que, pese a ser suplente, era fundamental para sostener la ofensiva del equipo cuando Nowitzki descansaba o estaba impreciso. Para destacar, fue el goleador del último partido de la final, con 27 puntos.  José Juan Barea pasó por altibajos en las finales, pero por momentos se hizo indetenible. El boricua era clave para abrir las defensas con la penetración y terminar lanzando él o habilitando al compañero que quedaba libre. Shawn Marion, además de aportar valiosos puntos cerca del aro, fue, gracias a su gran defensa, una de las causas del bajo rendimiento de Lebron James en las finales. Por último, la llegada a mediados del 2010 de un pivot especialista en defensa como Tyson Chandler era lo que necesitaban los Mavs para cubrir en la pintura  los espacios que dejaban libre los marcadores perimetrales.

Por Juan Limansky

martes, 3 de mayo de 2011

Los equipos del futuro

En la NBA hay muchos equipos que basan su juego en jugadores experimentados, figuras consagradas que ya demostraron de qué están hechos y todo lo que pueden dar en la liga. En cambio, hay otros que apuestan por jóvenes promesas, talentos de los que se espera que en un futuro sean grandes figuras que dominen la competición. A continuación, algunos equipos de los que más adoptaron esta última postura:
Oklahoma City Thunder: Pese a la juventud, hoy ya es un equipo muy peligroso que nadie quiere enfrentar, y se espera que en los proximos años peleen por el título. Tiene una de las duplas más exposivas de la NBA, compusta por Kevin Durant, goleador de la liga en las últimas dos temporadas, y Russell Westbrook. Ambos tienen 22 años, un gran tiro a media y larga distancia, y una gran capacidad atlética para penetrar y finalizar las jugadas en el aro. Ya son dos estrellas de la mejor liga del mundo y una gran ilusión para el futuro inmediato de la franquicia. También esta Serge Ibaka (21 años), que no solo fue el líder en tapones ralizados de la temporada regular con 198, sino que también es una amenaza en la ofensiva, con sus espectaculares volcadas y su tiro a media distancia cada vez más confiable. Por último, los Thunder tienen en el banco a otros dos jóvenes que aportan lo suyo en la media cancha: el base Eric Maynor (23), que suele reemplazar de buena manera a Westbrook, y el escolta James Harden (21), que la última temporada promedió 10 puntos por encuentro saliendo desde la banca.
Denver Nuggets: el 22 de febrero se produjo un cambio sustancial en este equipo. La salida de sus máxima estrellas, Carmelo Anthony y Chauncey Billups, dejó al equipo sin ninguna figura clara en la que se centralice el juego. Llegaron a cambio suyo Danilo Gallinari (22), Wilon Chandler (23), Timofey Mozgov (24) y Raymond Felton (26). Excepto Mozgov, que juega muy pocos minutos, son jugadores talentosos, con un respetable poder de anotación, que entienden su rol en el equipo y se adaptaron de la mejor manera a un plantel que desde ese traspaso tiene un ataque muchos más colectivo y una defensa más solidaria. Además, los Nuggets ya contaban con el base Ty Lawson (23), que desde la salida de Billups demostró que puede, junto con Felton, puede hacerse cargo de la ofensiva del equipo. Para terminar, hay que remarcar que la mayoría de los jóvenes mencionados juegan en el perímetro. Debajo del tablero, los jugadores que son parte activa de la rotación (Nenê Hilario, Kenyon Martin, Chris Andersen y Al Harrington) tienen todos más de 28 años, son más experimentados y, si bien mantienen un alto nivel (sobretodo Nenê, que tuvo su mejor temporada desde que lleó a la NBA y estuvo cerca de ser elegido para el All Star Game), están en la curva descendente de su carrera.
           Los Ángeles Clippers: Mientras en estos momentos un equipo prometedor como Oklahoma City Thunder disfruta de su paso a segunda ronda de los playoffs, hay otro equipo en la conferencia del Oeste que, pese a no haber clasificado a la postemporada, se encuentra muy conforme con lo que le dejó la serie regular: Son los Clippers de Los Ángeles que, pese a tener una temporada con 32 victorias y 50 derrotas, se dieron cuenta que hay material para tener esperanza en el futuro.
            Tras vivir la temporada 2009/2010 desde el banco de suplentes por una lesión de rodilla, la superestrella del equipo Blake Griffin disfrutó de un año espectacular, en el que llegó a participar del juego de las estrellas y ganar la competencia de mates en el mismo fin de semana. Pensar que Griffin tiene tan solo 22 años hace imaginar a esta franquicia con un gran potencial frente a los próximos años.
            Pero un equipo que quiere llegar a los playoffs necesita algo más que una estrella, y el equipo vecino de los Lakers lo tiene: en sus filas, posee un plantel extremadamente joven (promedio de edad de 25 años) y  talentoso, con grandes jugadores de baja edad como el escolta anotador Eric Gordon (22) o el fuerte pívot Deandre Jordan (22). También tiene eficaces jugadores que cumplen un rol secundario, como el alero Al-Farouq Aminu (20) o el base suplente Eric Bledsoe (21). A no sorprenderse si el próximo año son una de las sorpresas de la liga.
           Sacramento Kings: Los dueños del equipo de la ciudad está pensando en trasladar al equipo. El último partido de la temporada regular, una ajustada derrota frente a los Lakers, pareció ser más una despedida de los jugadores hacia los fanáticos del Arco Arena que un simple partido básquet.
            Sin embargo y, pese a todas las dificultades que viven el equipo y la ciudad en estos momentos, el futuro cercano es esperanzador, juegue donde juegue el equipo próximamente. Los dirigidos por Paul Westphal adquirieron como número 4 del draft del 2009 a su figura Tyreke Evans (21 años) que ganó en su primer año el premio al mejor  rookie de la NBA. Esta temporada adquirieron a otra joven estrella: DeMarcus Cousins, que con tan sólo 20 años tuvo unos excelentes números de 14.1 pts y 8.6 rebs de promedio. Sin embargo, deberá solucionar sus problemas de conducta, si es que quiere consolidarse como una estrella de la liga.
            Además, el plantel tiene otras jóvenes promesas como los tiradores Marcus Thornton (23), Donte Greene (23) y  Omri Casspi (22), o el interno Jason Thompson (24), que es una gran ayuda para Cousins en la zona pintada. Juntos componen un equipo que sueña con dar varios zarpazos la temporada entrante en cualquier ciudad donde, finalmente, les toque jugar.

Por Juan Limansky y Sebastián Fischman

miércoles, 27 de abril de 2011

¿Por qué Chicago puede lograr el campeonato?

           No estuvo desacertado Derrick Rose con su respuesta, cuando a principio de temporada le preguntaron cual era su objetivo personal para esta temporada. Él contestó que su próximo paso era ser el MVP. En esos momentos, la meta de los Chicago Bulls era integrar a los nuevos jugadores y adaptarse a la filosofía de un nuevo técnico. Nadie imaginaba que, además de un futuro MVP, podrían tener un equipo que pelease el campeonato.
            La temporada no comenzó fácil para el equipo donde Michael Jordan brillara en los 90`. Carlos Boozer, adquirido como agente libre, comenzó la temporada lesionado en su mano lo que no le permitió jugar los primeros encuentros del año. Los Bulls estaban a principios de diciembre con un pobre record de 9-8 y con más dudas que certezas en ese momento. Otro jugador importante, el joven y prometedor pivot Joakim Noah, también estuvo ausente por lesión durante muchos partidos (34).
            Sin embargo, liderados por un soberbio Rose (único jugador en el top 10 de puntos y asistencias) fueron escalando posiciones hasta conseguir sorpresivamente el mejor record de la NBA. Finalizaron con una destacada marca de 62-20.         
            Además de la explosión de quien lleva el número 1 en su camiseta, hay otras razones por las cuales el equipo de “la ciudad del viento” es considerado como uno de los máximos contendientes al título: el técnico Tom Thibodeau estableció una nueva defensiva en la cual, sin excepción, todos los jugadores tendrían que sacrificarse en ese costado de la cancha. El equipo aceptó sin dudar, y luego dio sus frutos: terminaron como la mejor defensiva de la liga. Al mismo tiempo, muchos jugadores entendieron su nuevo rol en el equipo y no se quejaron. Como el dos veces All Star Carlos Boozer que pasó de ser la primera arma ofensiva en Utah a tomar muchos menos tiros en Chicago, pero siguió aportando lo suyo al equipo. Algo similar ocurrió con Luol Deng que, además de perfeccionar su tiro a pie firme, mejoró drásticamente su faceta defensiva, llegando al punto de que Thibodeau lo considerara el mejor defensor del equipo.
            Por todas las razones enumeradas, la ciudad de Chicago se vuelve a ilusionar con un título que no se le da desde la era Jordan, y razones no le faltan.  Rose espera poder llevar a su equipo a lo más alto como el mejor jugador de todos los tiempos lo hizo en su momento. A sus tan sólo 22 años Rose no quiere perder más tiempo, y el equipo tampoco, ellos lo quieren ahora.

Por Sebastián Fischman

lunes, 18 de abril de 2011

Eclipse de sol

Los Phoenix Suns terminaron la temporada con un balance de 40 victoria y 42 derrotas. Es la primera vez en los últimos ocho años que finaliza con récord negativo. Pocos esperaban este desempeño de un equipo que el año anterior había llegado a las finales de la conferencia Oeste, en donde perdió la serie 4-2 frente a Los Angeles Lakers, quienes luego se consagrarían campeones de la NBA. ¿A qué se debe el fracaso de este año de los Suns?
La gran incógnita para esta temporada era cómo iba a reaccionar el equipo ante la partida de Amar´e Stoudemire, uno de los jugadores más dominantes debajo de los tableros en toda la liga, a lo New York Knicks. Ni Hakim Warrick ni Robin Lopez estuvieron a la altura de las circunstancias para reemplazarlo. Recien con la llegada a mitad de temporada de Marcin Gortat el equipo recobró presencia en la zona pintada, pero ya era demasiado tarde. El polaco se entendió muy bien con Steve Nash y mejoró notablemente los promedios de puntos y rebotes que tenía en Orlando (pasó de promediar 4 pts y 4,7 rebs a 13 pts y 9,3 rebs por partido).
Otro motivo de la floja campaña del conjunto de Arizona en la 2010/2011 fue el rendimiento de sus jugadores más veteranos: Grant Hill (38 años) y Vince Carter (34). Si bien siguen mostrando destellos de su talento, se los ve disminuidos físicamente y hasta con algunos kilos de más, sobretodo en el caso de Carter. Quien supo ganar el torneo de volcadas en el 2000 ya no es el mismo de sus épocas en Toronto y New Jersey. Hoy se lo ve mucho menos atlético y con una pobre eficacia de tiros de campo (.422% desde su arribo a Phoenix). Por otro lado, Mickael Pietrus, el otro jugador que llego desde Orlando en el traspaso del 18 de diciembre, estuvo muy castigado por las lesiones. Solo pudo disputar 38 partidos y no se logró convertir en el gran jugador de rol que era en su anterior equipo.
Por último, hay que hablar del jugador franquicia de los Suns. El canadiense Steve Nash estuvo inmerso en rumores de un posible traspaso durante toda la temporada. Esto talvez pudo incidir en que el MVP de las temporadas 04/05 y 05/06 haya bajado sus porcentajes de puntos por partido y eficacia en tiros de campo. Igualmente, el base volvió a terminar la serie regular como el mejor asistidor de la liga (11,4 por partido). Otra situación que afectó el rendimiento de Phoenix fue el cambio en el suplente de Nash. Aaron Brooks, llegado desde Houston, es más picante y tiene un espíritu mas anotador que el esloveno Goran Dragic, el armador que se fue a cambio de Brooks. Por su estilo más cerebral, el zurdo podía organizar las ofensivas y hacer jugar más a sus compañeros, lo que necesitaba el equipo cuando descansaba Nash.




Por Juan Limansky

Arranque con sorpresas en el salvaje Oeste

San Antonio Spurs (1°) – Memphis Grizzlies (8°): aquí se dio la primera sorpresa de los playoffs. El conjunto que lideró la NBA durante gran parte de la temporada recibía a los Grizzlies, que clasificaron en el último puesto en el oeste y nunca en su historia habían ganado un partido de playoffs (0-12). La ausencia de Manu Ginobili realmete se sintió en el equipo local. No se vio el característico juego de movimiento de balón de los Spurs, a tal punto que sólo repartieron 13 asistencias en toda la noche. Por el lado de los Grizzlies, al igual que durante la temporada regular, basaron su juego ofensivo en el poderío de sus internos: Zach Randolph (25 pts y 14 rebs) y Marc Gasol (24 pts y 9 rebs) fueron las figuras de la cancha, pero el triple clave de Shane Battier a falta de 23,9 segundos fue fundamental para dar el golpe y ganar por 101-98.
Oklahoma City Thunder (4°) – Denver Nuggets (5°): en el duelo entre dos de las ofensivas más eficaces de la liga, se vio un gran espectáculo que se definió recién sobre el final. Los dirigidos por George Karl comenzaron mejor y, con un goleo repartido liderado por el brasilero Nené Hilario (14 pts en la primera mitad) se fueron al descanso arriba en el marcador (60-59). Sin embargo, en la segunda mitad apareció en todo su esplendor el duo de estrellas de los Thunder: Kevin Durant marcó 41 puntos y Russell Westbrook lo acompañó con 31 para conseguir el sufrido éxito por 107-103 y ponerse arriba en la serie que promete ser la más entretenida de la 1ra ronda.
Los Ángeles Lakers (2°) – New Orleans Hornets (7°): nadie esperaba que los debilitados Hornets, que habían perdido por lesión al fundamental David West para toda la temporada, les complique las cosas a los bicampeones defensores de la NBA. Sin embargo, creyeron en la campaña publicitaria de Adidas (Impossible is nothing) y lograron la hazaña. De la mano de un intratable Chris Paul, que no había mostrado su mejor nivel durante la temporada regular, los de camiseta turquesa y amarilla pudieron dar el batacazo ante los Lakers de Kobre Bryant, que asustó a todo el mundo cuando al final del 2do cuarto se golpeó el cuello y se lo vio muy dolorido. Para el alivio de los fanáticos pudo retornar a la cancha, pero poco pudo hacer ante los 33 puntos y las 14 asistencias del gran base de los Hornets. El resultado final fue 109-100.
Dallas Mavericks (3°) – Portland Trail Blazers (6°): en otra serie que se espera que sea muy disputada hasta el final, el que pegó primero fue Dallas. La gran figura del partido fue el veterano armador Jason Kidd, que a sus 38 años quiere escribir las páginas mas gloriosas de su carrera y conseguir su primer anillo de campeonato. El ex New Jersey se despachó con 24 puntos (6/10 en triples) y recibió la ayuda del alemán Dirk Nowitzki, que colaboró con 14 de sus 28 puntos en los últimos 5 minutos. Por el lado de Portland, su bajísima eficacia desde la línea de tres (2 de 16) fue fundamental para que el partido termine 91-81 a favor de los Mavs.    


Por Juan Limansky y Sebastián Fischman.

Presentación. Paridad y emoción en los primeros partidos

Les damos la bienvenida a este nuevo espacio en el que se compartirán noticias y opinones acerca del mundo de la NBA. Somos tres alumnos de periodismo deportivo que arrancamos ahora con este blog. Esperamos que lo disfruten. Para empezar, vamos a analizar los primeros partidos de las series de los playoffs, en los que hubo resultados más que inesperados:
Conferencia Este:
Chicago Bulls (1°) - Indiana Pacers (8°): el partido que abrió la temporada de playoffs era, quizá, el que se esperaba que fuera el más desparejo, ya que se enfrentaban el mejor equipo de la etapa regular (récord 62-20) contra el último clasificado a la postemporada (37-45). Sin embargo, los Bulls tuvieron que luchar hasta el final para llevarse la victoria. Los Pacers hicieron un gran partido y parecía que iban a dar el batacazo, cuando a tres minutos y medio del final del juego ganaban por 10 puntos. Pero allí apareció Derick Rose, el indiscutido lider de Chicago, que con 7 puntos y 2 asistencias claves en esos 3 minutos finales se cargó el equipo a su espalda, como durante todo el año, y les dio el triunfo por 104-99.
Orlando Magic (4°) – Atlanta Hawks (5°): el primer tiempo de este partido pareció más un duelo entre Atltanta y Dwight Howard que un choque de dos equipos. “Superman” parecía que realmente podía volar, marcando 31 puntos (récord de franquicia en una mitad) y 8 rebotes en esos primeros dos cuartos. Sin embargo, enfrente tuvo un equipo que tuvo un juego más colectivo y eficaz (51,4% en tiros de campo). Defendió muy bien el lanzamiento externo de Orlando (líder en triples intentados y convertidos en la liga) para llevarse la victoria 103-93.
Miami Heat (2°) – Philadelphia 76ers (7°): este cruce también fue mas parejo de lo pensado. Al finalizar el primer cuarto, los sixers ganaban 31-19 y silenciaban a todo el American Airlines Center. Pero luego despertó el monstruo de tres cabezas: 25 puntos de Cris Bosh, 21 de Lebron James y 17 de Dwyane Wade para el 97-89 final que le da ventaja de 1 a 0 en la serie a los de Florida. El argentino Andrés Nocioni solamente jugó 10 minutos y no anotó puntos.
Boston Celtics (3°) – New York Knicks (6°): en un duelo de dos de los equipos más populares de la liga, se vio un verdadero partidazo. Los Knicks, que no clasificaban a los playoffs desde la 03/04, dominaron gran parte del partido gracias a un intratable Amar´e Stoudemire (28 puntos y 11 rebotes). Pero sobre el final pesó la experiencia de los grandes jugadores de los Celtics y, tras un triple vital de Ray Allen, el hombre con más tiros desde tercera dimensión encestados en la historia de la NBA, se terminaron llevando el triunfo por 87-85.

Por Juan Limansky y Sebastián Fischman